martes 20 de diciembre de 2011

Instrucciones prácticas para construir “el belén del corazón”

Mi regalo de Navidad son estas instrucciones prácticas para construir “el belén del corazón”:

            Primero pon a la Virgen. Ella recibe a Dios porque es “la sin-mancha”, la Inmaculada. Nosotros, en cambio, necesitamos que Dios nos limpie en el sacramento de la Penitencia. Confiésate en este Adviento, y la Virgen se alojará en tu belén.

Después hay que atraer a José, modelo de todos los padres, el hombre de la mirada limpia y el amor grande. Cuida estos días la mirada, evitando las imágenes que enturbian tu corazón,  -¿algún ayuno de tele?- y alegra la vida a los demás a costa de tu comodidad.

 Los ángeles son los seres más alegres de la creación. Vendrán y se quedarán en tu belén interior si pierdes la vergüenza para cantar. Canta villancicos. Son canciones de amor. Sus letras ingenuas rompen la costra del corazón y lo ablandan para arropar al Niño.

 Los pastores cuidan sus ovejas. Estos días de Adviento, haz favores, mira a tu alrededor, descubre las necesidades de los que te rodean y remédialas en lo que puedas. Cambia el giro de tus pensamientos: de ti a los demás.

        La estrella es la Luz de Dios. Para que baje al belén de tu corazón,  lee y medita en Evangelio de S. Lucas, aunque sean sólo unos minutos cada día. Si aún no es costumbre en tu casa que el más joven lea en familia el capítulo 2 del evangelio de  S. Lucas en Nochebuena, ¿qué mejor que comenzar este año una nueva tradición?

           Los Reyes traen regalos al Niño Jesús. Colócalos en tu belén interior: regala a los que nos rodean el tesoro más precioso: tiempo, interés por sus cosas, buen humor, alegría.

A Jesús, el personaje principal, no hay que ponerlo. Si le hemos preparado durante el Adviento un lugar adecuado, vendrá: nacerá y se quedará dentro de nuestro corazón. Y se nos podrán aplicar entonces las palabras de S. Juan en el prólogo de su evangelio: “A cuantos le recibieron les dio la potestad de ser hijos de Dios”

No os perdáis la Misa de Nochebuena, aunque haga frío. “Es igual pero no es lo mismo”, decía una famosa. Para cada uno y cada una y para vuestras familias, la  bendición de Dios para que os conceda una feliz y santa Navidad.


 Fuente: Elisa A.