miércoles 25 de enero de 2012

¿La Dama de Hierro?

Acabo de ver la película La Dama de Hierro, y aunque se centra excesivamente en la última etapa de la vida de la formidable Margaret Thatcher, me ha gustado, es bonita. Meryl Streep borda el papel, dando vida a una mujer de férrea voluntad, de ahí su apodo. 


Me detengo en dos momentos de la cinta. Uno, cuando tras ser elegida Primer Ministro cita resumida la siguiente oración, como si de una declaración de intenciones se tratara:


"Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor. 
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón. 
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión (armonía). 
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad. 
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe. 
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza. 
Que allá donde hay tinieblas, ponga la luz. 
Que allá donde hay tristeza, ponga la alegría. 
Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar, 
ser comprendido, cuanto comprender, 
ser amado, cuanto amar. 
Porque es dándose como se recibe, 
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, 
es perdonando, como se es perdonado, 
es muriendo como se resucita a la vida eterna".
(Autoría atribuída a San Francisco de Asís)


 Destacaría un segundo momento,  cuando llevada por su hija ante el médico le dice con entereza "no me pregunte lo que siento sino lo que pienso. Pensamientos e ideas". "Pienso que estoy bien". Continúa  comentándole que aprendió de su padre: "vigila tus pensamientos porque se convertirán en palabras; vigila tus palabras porque se convertirán en actos; vigila tus actos pues se convertirán en hábitos; tus hábitos que formarán tu carácter; vigila tu carácter que se convertirá en tu destino" (frase atribuida a Gandhi). Y concluye "Los pensamientos e ideas nos dan forma".



 Razón y responsabilidad, sustancia que da forma. Hoy atendemos a la forma, más que al contenido de lo que decimos. A veces nos quedamos sólo en la apariencia, no hay tiempo ni deseo de profundizar más. Además esa forma no suele tener sustancia alguna de la que ser reflejo... Un gran vacío sentimos  y observamos en esta época.


 En todo caso, alguien que cambió el curso de la historia, con sus aciertos y errores, luces y sombras pero humana al fin y al cabo, aferrada a sus recuerdos, a la compañía y amor de su marido.Y era necesario una gran actriz para interpretar a una gran mujer... No podía ser de otra manera.