lunes 30 de enero de 2012

STANDARD & POOR´S: ¿El enemigo a las puertas?


La reciente decisión de la agencia de calificación norteamericana Standard & Poor´s de rebajar la nota de solvencia de España, Italia, Portugal y Chipre (dos escalones), así como de Francia, Austria, Malta, Eslovenia y Eslovaquia (un escalón), ha sentado como un auténtico jarrón de agua fría a las autoridades políticas y económicas de la eurozona, en un momento especialmente sensible tras las desavenencias de los socios comunitarios en la última cumbre de Bruselas del 9 de Diciembre.

Las previsiones de la agencia de rating no son precisamente halagüeñas para la zona euro, pronosticando un muy escaso crecimiento económico que en algunos países, como España, puede degenerar en recesión. Un vaticinio que no ayuda precisamente a los países en dificultades pues corre un nuevo velo de incertidumbre que socava la confianza de inversores e instituciones y entorpece las medidas de ajuste adoptadas por los gobiernos afectados, así como la puesta en marcha de los fondos de rescate aprobados. Para colmo de males, S&P amenaza con nuevas rebajas de calificación que en el caso español tendrán lugar si el nuevo ejecutivo de Mariano Rajoy no aprueba de urgencia la reforma laboral y no se adoptan medidas adicionales para disminuir el déficit público. La actual nota de nuestro país (A) ya es preocupante, pues supone la pérdida de cinco escalones en dos años y situarnos al mismo nivel, por ejemplo, que nuestros socios polacos.

A pesar de que era esperada y de que la reacción de los mercados no ha sido traumática, la rebaja comunicada por S&P hace aún más difícil la financiación de buena parte de los países del euro ya que incide directamente sobre la prima de riesgo de su deuda pública, además de debilitar la moneda común frente al dólar. En un intento de tranquilizar al convulso sector financiero, un molesto Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, ha recomendado no sobrevalorar la decisión de la agencia mientras que la Comisión Europea, tras ver cómo Francia y Austria pierden la anhelada “triple A” y Portugal ve reducida su deuda a la categoría de bono basura, tachaba dicha decisión de “aberrante” y de haber sido adoptada justo en el momento en el que la U.E. actúa de manera decisiva en todos los frentes para responder ante la crisis, esto es, cuando más daño puede producir.

Se trata, en cualquier caso, de la enésima ocasión en que alguna de las tres agencias de calificación designadas por la Securities and Exchange Comission (Comisión del Mercado de Valores) de EEUU, esto es, Standard&Poor´s, Moody´s y Fitch Ratings son acusadas, no sin razón, de perjudicar los progresos de la unión monetaria europea y los intereses de los países de la eurozona. Sin ir más lejos, la degradación de la deuda soberana lusa que efectuó Moody´s en Julio del pasado año motivó la enfurecida protesta de la Comisión Europea y del ejecutivo de Pedro Passos Coelho, amén de una auténtica revuelta ciudadana en las redes sociales llamando al boicot contra la agencia neoyorkina. También la amenaza por las mismas fechas de rebajar la nota de la deuda italiana, disparó su prima de riesgo hasta el extremo de que la Fiscalía del país transalpino decidió iniciar actuaciones contra Moody´s por “manipular los mercados”.

No deja de llamar la atención que las tres agencias de rating norteamericanas, culpables en gran medida de la crisis financiera global, se hayan convertido en un instrumento de continuo azote para la estabilidad económica de la eurozona. Recordemos que la estrepitosas caída de Enron o el escandaloso fraude de las hipotecas subprime que llevó a la quiebra a bancos de inversión como Lehman Brothers, Goldman Sachs o Merrill Lynch, no hubiera sido posible sin el aval de las agencias de calificación que aún conocedoras de los imprudentes riesgos asumidos por sus clientes, mantuvieron unas notas de solvencia ficticias que dificultaron prevenir la debacle. Es por ello que el Fondo Monetario Internacional no ha dudado en atribuirles una alta responsabilidad en el origen de la crisis por su pésima praxis profesional, traducida en conductas tan criticables como incurrir conscientemente en conflictos de intereses, errores manifiestos en las calificaciones, retraso a la hora de anunciar los riesgos de las emisiones o irresponsabilidad al realizar advertencias peligrosas en momentos poco adecuados, todo ello mientras el Parlamento Europeo aprobaba el año pasado la propuesta de crear una agencia de calificación europea de la que Angela Merkel es su principal valedora.

Precisamente ayer, durante su visita a Atenas, el Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle, insistía en la necesidad de que la U.E. cree sus propias agencias de calificación de riesgo. El anuncio no podía tener un escenario más oportuno por cuanto Grecia ha sido uno de los países más castigados por las agencias de rating, las mismas que tanta complicidad e indulgencia han mostrado ante las estafas y fraudes multimillonarios de las grandes empresas de inversión de EEUU, y que ahora se han vuelto tan meticulosas en su intento, no disimulado, de obstaculizar y ralentizar la recuperación de la economía europea.  

Con este enemigo añadido que cabalga sobre los vientos del Atlántico, más vale que Europa demuestre firmeza y unidad y tome las medidas oportunas antes de que sea tarde.


2 comentarios:

Vicente Huerta dijo...

Interesante post y no menos interesante blog, que incluyo en mi blogroll

Laura dijo...

Gracias, un saludo familiar.