Un encuentro fortuito con el sastre de Camps (remendando el desastre del PPV.)

Cuando salía esta mañana del trabajo para acompañar a mi primo a elegirse unas camisas en una tienda, jamás pensé que se me presentaba así la posibilidad de vivir una aventura…: "la del periodismo de calle, periodismo de investigación". Aventura de la calse de “Indiana Jones" y los cruces de cables y de calles, en esta selva de la civilización en que se han convertido algunas calles en Madrid.

Entramos en una tienda de outlet y nos fijamos en la marca de la camisa… Inmediatamente se nos vino a la cabeza el nombre de Camps pues era la misma marca de los trajes que gasta – de infausto recuerdo. ¿Se los seguirá poniendo?- y que, por incidencias de la vida, se han hecho famosos. Casi tanto como su sastre…

Ahí no acaba la cosa…, pues se le ocurre a mi primo decir en plan broma a la persona que viene gentilmente a atendernos: “ ¿No acabaremos con nuestros huesos en la cárcel por comprar una camisa de esta marca, no?. Lo digo por lo que está pasando en Valencia”. Responde animadamente: “Y que lo diga, pues habla con el sastre…”. Sin quererlo ni beberlo, estábamos allí, con uno de los protagonistas de las noticias que pueblan hoy los periódicos de tirada nacional- de algunos más que de otros…-: el sastre de Camps.

Se le veía con ganas de hablar, así que le dejamos que se explayara. Se definió como un “fanático de Derechas”, aunque hoy desilusionado no ya con el PP sino con la situación política que está viviendo España, pues la corrupción golpea a diestro y siniestro, como sabemos por el caos catalán de Santa Coloma por ejemplo- al que el sastre se refirió concretamente-. También los de Astapa en Estepona o Mercasevilla… Insistía en que a él “Camps nunca le pagó los trajes”. Sugirió que mientras trabajaba en Milano conoció a Costa y compañía, y éstos se fueron con él a la empresa en que actualmente trabaja. Rememoraba, no sin cierto aire de amargura, cómo había cambiado la situación del dueño de la marca –que debe estar en dificultades- y de la misma empresa, pues la tienda que regenta había pasado de estar en una de las arterias del corazón de Madrid a un bajo en otra calle de relumbrón.

Promete más ruido y muchas nueces, porque se atreve a anticipar la labor judicial al decir que “en un mes, el Tribunal Supremo abrirá otra parte del Sumario y saldrán más sorpresas”. “!Más todavía!” remarcó. Ahí , en la respuesta a la pregunta que todos nos planteamos, coincidimos… Apunta a que aunque el tema pueda parecer un aspecto estético sin importancia (el precio de unos trajes frente a los casi ocho mil millones que presuntamente se han llevado, por ahora, en Santa Coloma), lo cierto es que la tiene, siempre según él, porque “es un indicio de algo más” que estaría relacionado, lo repitió varias veces, casi de manera obsesiva, con la más que spoible “financiación irregular del PP en Valencia”.

Ayer no era lunes, y sin embargo, a Rajoy le siguen creciendo “los enanos”- problemas internos-… Escribo desde la capital, donde hay tantas obras en forma de obstáculos, que nos impiden avanzar en el camino

LA ABOGACÍA ESPAÑOLA CONTRA GARZÓN: FIRST ROUND.

Por si no fueran pocos los problemas que aquejan a nuestra malograda Administración de Justicia, la más infravalorada por los ciudadanos de todas las instituciones del Estado, determinados personajes parecen decididamente empeñados en minar lo que queda de ya su escaso prestigio y, de paso, en acabar con los últimos resortes del Estado de Derecho, incluida la sujeción a la Ley de los poderes públicos y el respeto del derecho a la legítima defensa, que es tanto como decir el derecho a la libertad individual y la proscripción de la arbitrariedad en el uso del poder.

Este fin de semana se ha celebrado en Sevilla el 53 Congreso de la Unión Internacional de Abogados, evento que ha reunido en la capital hispalense a más de mil letrados procedentes de 70 países del mundo. La reunión, centrada en los desafíos de la Abogacía ante la crisis financiera, la globalización y los derechos humanos, ha estado profundamente marcada por el enfrentamiento entre el Colegio de Abogados de Madrid y el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, a propósito de las escuchas ilegales que varios imputados del caso Gürtel y sus letrados defensores han sufrido en dependencias penitenciarias durante la instrucción del proceso.

La aplicación por el polémico magistrado de una legislación prevista exclusivamente para casos de terrorismo, vulnerando de manera flagrante el secreto de las comunicaciones entre el abogado y su cliente y destruyendo la legítima estrategia de defensa diseñada por los letrados, ha puesto en pie de guerra a la toda la Abogacía española y ha llevado al Colegio de Abogados de Madrid a la interposición de una querella criminal contra Garzón y las fiscales adscritas al caso Gürtel, Concha Sabadell y Miriam Segura, por un presunto delito de prevaricación y por otro de quebrantamiento del secreto de las comunicaciones.

No es, desde luego, la primera vez que nuestro más famoso juez “Superstar” utiliza torticeramente la Ley y, más concretamente las normas procesales, para sus inconfesables fines que no son otros que su vanagloria personal y su abyecto servilismo al Gobierno. Pero en esta ocasión, la conducta del magistrado no ofrece duda alguna de su consciente y vergonzosa prevaricación.

Baste señalar que el fundamento legal que Garzón citó en su resolución para intervenir las comunicaciones con los abogados fue el artículo 51.2 de la L.O. 1/1979, de 26 de Septiembre, General Penitenciaria, que se refiere sólo a delitos de terrorismo. En efecto, el precepto señala claramente que “Las comunicaciones de los internos con el abogado defensor o con el abogado expresamente llamado en relación con asuntos penales y con los procuradores que lo representen, se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo”.

Ningún delito de terrorismo se atribuye a los imputados en el caso Gürtel, por lo que Garzón utilizó un precepto legal que no le habilitaba para escuchar las conversaciones con sus abogados. Y, obviamente, de nada sirve la excusa que en un primer momento se quiso filtrar a los medios, ya que la sustitución del abogado que en un principio actuó como defensor de los encarcelados y que también sería imputado por Garzón, era de sobra conocida por el magistrado tanto por los escritos de personación como por los sucesivos informes policiales, a pesar de lo cual el juez decidió continuar con la intervención de las comunicaciones, gravando en las dependencias de la cárcel de Soto del Real todas las conversaciones entre los imputados y sus nuevos letrados, personas de reconocido prestigio y honorabilidad en el ámbito profesional de la Abogacía, como son José Antonio Choclán y Pablo Rodríguez Mourullo.

Ante la polémica desatada al trascender públicamente las escuchas ilegales (a través de la prensa, como siempre), Garzón no ha dudado en manifestar que las medidas que se adoptaron durante la investigación del caso Gürtel estuvieron "dentro de la más estricta legalidad" y fueron controladas por el Ministerio Fiscal (¡menuda garantía de independencia!, pensarán muchos).

Pos su parte, el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) ha denunciado y manifestado su absoluto rechazo a la violación del derecho a la defensa y del secreto profesional ocasionado por la actuación de Garzón. El CGAE estima que es un gravísimo atentado contra el Estado de Derecho y que estos procedimientos, que la Ley reserva de forma claramente restrictiva para casos de terrorismo o en supuestos en los que el abogado pueda estar implicado, no pueden ser aplicados en cualquier circunstancia, ya que ponen en peligro el derecho a la defensa, recogido en el artículo 24 de la Constitución, y suponen una ilegítima vulneración de derechos fundamentales que no pueden limitarse o someterse a ponderación en aras de la investigación penal.

El CGAE entiende que la grabación de las comunicaciones ha sido realizada fuera de la legalidad vigente, que deberían haber cesado o haberse destruido al hacerse cargo de la defensa nuevos letrados y no haber incorporado en ningún caso la misma al proceso, motivo por el que los abogados defensores pedirán la nulidad de las actuaciones. Otro ejemplo evidente de cómo la impericia o mala fe de Garzón pueden arruinar una investigación en la que los Cuerpos de Seguridad del Estado llevan empeñados muchos meses y en la que hay indicios claros de actividades ilícitas desarrollados por algunos integrantes de la trama de corrupción.

Recordemos a raíz de lo expuesto que hay numerosos artículos en la legislación española que protegen el derecho de defensa, el derecho a no autoinculparse, el derecho a no declarar contra si mismo, el secreto profesional y la inviolabilidad de las comunicaciones entre el abogado y su cliente, que sólo podrían ser puestos en cuestión por razones de Estado (casos de terrorismo) o en algún otro supuesto, siempre con carácter muy restrictivo. Pero en este caso, además, no sólo se han violado todos esos derechos, sino que además se han divulgado las grabaciones a través de los medios de comunicación, sin que nadie haya actuado en defensa de los derechos fundamentales de las personas afectadas, causando un daño irreparable.

Por tanto, está fuera de toda duda que las grabaciones, cuando son empleadas como medio de investigación en un proceso penal, implican un altísimo grado de injerencia pública en el círculo de derechos fundamentales que nuestro sistema constitucional garantiza a cualquier ciudadano. La posibilidad de que las comunicaciones de un ciudadano con su abogado puedan ser sometidas a escucha convierte estas diligencias en un instrumento de control de los poderes públicos frente a una de las más singulares manifestaciones de privacidad. Por todo ello, el CGAE considera que estas prácticas repugnan al sentido común y hacen que los ciudadanos pierdan la confianza en el Estado de Derecho.

En el tenso enfrentamiento ocasionado por el caso Gürtel entre sus principales actores jurídicos (abogados, jueces y fiscales), la Unión Internacional de Abogados ha mostrado su apoyo y solidaridad al Colegio de Abogados de Madrid en una resolución aprobada por unanimidad en la que se reitera que "la confidencialidad entre el abogado y su cliente es indispensable para el respeto del derecho de defensa del ciudadano, algo esencial en un Estado de Derecho".

Lamentable ejemplo el de Garzón, que se une a su insidiosa caza de brujas y fantasmas, en un momento en que la cohesión política y el espíritu de concordia nacional están casi igual de enterrados que los cadáveres de nuestra última contienda civil.

La politización de la justicia, el estrellato de determinados jueces que se creen por encima del bien y del mal, son flacos favores a la misma Democracia.

La utilidad ... de la ley de la selva

Interesante artículo distinguiendo utilidad y justicia....

Me sirvo de él para hablar del alegato que en favor de la justicia se hace en el tratado de Cicerón sobre la República.

La mayoría de los filósofos, pero sobre todo, Platón y Aristóteles, han hablado mucho sobre la justicia, afirmando y exaltando tal virtud como como digna de la más alta gloria porque da a cada uno lo suyo, porque procura la igualdad de todos, porque, a diferencia de otras, la justicia es silenciosa e introvertida, por así decir, no se oculta sino que se proyecta hacia el exterior buscando lo que sea más provechoso para la mayoría...

EL pueblo romano nos enseñó, Cicerón (discípulo de Platón) así lo indica en su libro "La República y las leyes", cuánto se aparta la utilidad de la justicia..., una justicia basada en la naturaleza, modo de ser del hombre y de las cosas. Razón constitutiva de la identidad de cada uno...

La verdadera ley consiste en la recta razón, conforme a la naturaleza, da validez para todos los hombres, invariable e imperecedera, que llame al cumplimiento del deber con sus órdenes y aparte del delito con sus prohibiciones.

Sigue diciendo que "si la equidad, justicia no tuvieran su raíz en la naturaleza y todas estas cosa existieran en virtud de un interés utilitario, no sería posible encontrar a un hombre de bien"..., generoso y buen ciudadano.

Ya entonces tenían cabida estas consideraciones sobre derecho natural y positivo unidos en un pensamiento y planteamiento anterior al Cristianismo, y basado en el mero sentido común puesto por escrito, pues si no, viviríamos en la sinrazón aunque legalizada, imperaría pues, la útil, (depende de para quién), en realidad, futil, ley de la selva...

Ética y Mercado en el pensamiento de Benedicto XVI

El interminable debate que vivimos acerca de las causas y posibles soluciones de la crisis financiera internacional va más allá de la confrontación de teorías políticas y modelos económicos. Los escandalosos casos de enriquecimiento fraudulento protagonizados por conocidos personajes de la banca y las finanzas, el inexplicable fracaso de los mecanismos y órganos de fiscalización de los mercados, el auge de los movimientos populistas nacidos a la sombra de las desigualdades sociales y las dramáticas consecuencias del desempleo y la pobreza, han acabado convenciendo a líderes mundiales y analistas de la necesidad de introducir profundos cambios en el sistema del capitalismo global.

En las complejas negociaciones que se iniciaron con carácter multilateral (a nivel de la OCDE o de la U.E.) y que han continuado a escala mundial (rondas del G-8 y del G-20), los países en vías de desarrollo y las llamadas “economías emergentes” parecen haber tomado la iniciativa ante la absoluta falta de ideas de EEUU y los países europeos. Estos últimos, en efecto, aparte de una decidida apuesta por las energías renovables y por mejorar las instituciones financieras poco están aportando en uno de los momentos más críticos y decisivos de este principio de siglo. Por el contrario, países como India y Brasil (digna ganadora de los Juegos Olímpicos de 2016), Rusia o China, que se configuran como los grandes mercados de las próximas décadas, ya proponen modelos alternativos basados en criterios sumamente dispares, como los programas sociales del presidente Lula da Silva o el modelo de productividad chino.

Entre los truenos que ha desatado esta violenta tormenta económica, pocos especialistas han reparado en una de las aportaciones que, a mi modesto entender, mejor comprende y analiza el fenómeno en cuestión. Libre de la ceguera ideológica de muchos políticos y del sentimiento de culpabilidad de numerosos responsables económicos, el Papa Benedicto XVI publicaba en el mes de julio su tercera Encíclica “Caritas in Veritate” (la caridad en la verdad) que constituye una excelente continuación y actualización de la trascendental “Populorum Progressio” de Pablo VI y, al mismo tiempo, una valiente toma de posición de la Iglesia Católica ante los retos del mundo de hoy.

La defensa de la dignidad humana, la vida, la paz y la solidaridad como ejes que han de articular cualquier cambio en las políticas sociales y económicas no es algo nuevo en la extraordinaria obra y personalidad de Joseph Ratzinger.

El que considero, sin duda, uno de los mejores filósofos y teólogos de nuestra era ya tuvo ocasión de abordar con profundidad algunos de los problemas que afligen a la sociedad actual en su etapa como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, desde donde condenó igualmente tanto las manifestaciones más radicales de la Teología de la Liberación, influida por un marxismo caduco y deshumanizador, como determinadas políticas conservadoras y liberales, en coherencia con su concepción de un cristianismo que va más allá de cualquier estructura política o social, sobre todo cuando implican dominación y opresión para los pueblos.

Para Ratzinger, el cristiano vive hoy en una era neopagana, caracterizada por la idolatría del dinero, el prestigio, el placer y el poder. Por ello la persona está cada vez más aislada y desorientada y la sociedad desprovista de valores humanos fundamentales. Ante ello, el cristiano ha de ser el que transmita la liberación del que vive el Perdón y la promesa de la Vida Eterna para todos los hombres. Sólo desde estas premisas se puede recobrar y defender un sentido pleno de la dignidad humana.

La preocupación y el compromiso de Benedicto XVI ante el devenir de la crisis internacional tuvieron su primera expresión en la inauguración del Sínodo Mundial de Obispos en el Vaticano, en octubre del pasado año. Por aquel entonces, el Papa afirmó que la grave crisis financiera demuestra que "sólo la palabra de Dios es la única realidad duradera" y que la vida y la sociedad deben ser construidas con valores más importantes que el dinero. "Vemos con el derrumbe de los grandes bancos que el dinero simplemente desaparece, que no significa nada y que todas las cosas que nos parecen tan importantes en realidad son secundarias".

Mientras en Occidente se extendía rápidamente un clima de miedo por la caída generalizada de los mercados financieros, Benedicto XVI recordó que "quien construye la casa de su propia vida solo sobrela base de cosas materiales visibles, como el éxito, la carrera y el dinero, construye sobre la arena" y que hay que cambiar la propia idea de materia, dejar atrás "la identificación de las realidades tangibles como las más sólidas" y considerar a la "palabra de Dios como fundamento de todo, la verdadera realidad".

Poco después, en el mensaje escrito con motivo de la Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2009) que llevaba por lema "Combatir la pobreza, construir la paz", el Papa hizo un análisis del papel de los agentes financieros en el actual panorama económico, marcado por una crisis económica global sin precedentes.

Tras criticar duramente el ánimo de lucro desmedido de muchos operadores financieros, Benedicto XVI afirmó que "la función objetivamente más importante de las finanzas es sostener a largo plazo la posibilidad de inversiones y, por tanto, el desarrollo, se manifiesta hoy muy frágil pues se resiente de los efectos negativos de un sistema de intercambios financieros basado en una lógica a muy corto plazo”. Por ello considera que es necesario un "marco jurídico eficaz para la economía" que permita "a la comunidad internacional, y en particular a los países pobres, descubrir y poner en práctica soluciones coordinadas para afrontar dichos problemas",

El Papa exigió también “incentivos para crear instituciones eficientes y participativas, así como ayudas para luchar contra la criminalidad y promover una cultura de la legalidad" y alertó ante "las políticas marcadamente asistencialistas" por considerar que es innegable que están en el origen de muchos fracasos en la ayuda a los países pobres. "Desde este punto de vista, no hay que hacerse ilusiones pensando que una política de pura redistribución de la riqueza existente resuelva el problema de manera definitiva”. En efecto, señala, "el valor de la riqueza en una economía moderna depende de manera determinante de la capacidad de crear rédito presente y futuro".

En definitiva, SÍ a un sistema justo de mercado y a la lícita búsqueda del beneficio, pero un rotundo NO a la especulación, a la acumulación de riqueza en las minorías y a privar a los países pobres de un modelo que permita su propio desarrollo. Justo la reivindicación que numerosas economías emergentes plantean continua y acertadamente en los foros internacionales.

Por lo demás, las líneas maestras del mensaje social de la Encíclica “Caritas in Veritate” se dieron a conocer por el Papa en la recepción de embajadores que tuvo lugar en mayo del presente año. Para Benedicto XVI, la crisis requiere una toma de conciencia común “para establecer una paz auténtica, para la construcción de un mundo más justo y más próspero para todos”, afirmando que la paz sólo puede construirse eliminando con coraje las disparidades generadas por sistemas injustos con el fin de asegurar a todos un nivel de vida que permita una existencia digna y próspera. “Estas disparidades se han vuelto más escandalosas aún, debido a la crisis financiera y económica actual que se extiende a través de distintos canales en los países de escasa renta”.

El Papa se limitó a mencionar algunos de los fenómenos más preocupantes relacionados con la crisis, como la reducción de las inversiones extranjeras, la caída de la oferta de materias primas, la disminución de ayudas internacionales y la regresión de los envíos de fondos a las familias que permanecen en el país, por parte de los trabajadores emigrados, víctimas de la recesión que aflige también a los países que los acogen. “Esta crisis -dijo el Papa- puede transformarse en una catástrofe humana para los habitantes de numerosos países frágiles. Los que ya vivían en una extrema pobreza son los primeros afectados, ya que son los más vulnerables”.

Llamo a un aumento de fraternidad y solidaridad, y a una generosidad global realmente vivida -señaló el Pontífice-. Esta participación interpela a los países desarrollados a encontrar un sentido de la medida y de la sobriedad en la economía y en el método de vida”, receta que numerosos expertos aconsejan ante la demostrada insostenibilidad de nuestro vigente estilo de vida.

La doctrina social de la Iglesia ha sido tachada frecuentemente como utópica, irreal o retrógrada. Nada más lejos de la verdad. Si en algo se ha caracterizado esta doctrina durante los últimos decenios ha sido, precisamente, por su carácter rabiosamente actual y por su defensa, sin ambages, de los pobres y los oprimidos, cualquiera que fuera el modelo -capitalista o socialista- causante de las injusticias sociales.

En “Caritas in Veritate” tenemos una expresión renovada y más firme que nunca del mensaje social de la Iglesia, un mensaje coherente con los difíciles momentos que vive la humanidad, tanto desde la perspectiva material como espiritual, y que aspira a lograr un mundo más humano para todos, un mundo “en donde todos tengan que dar y recibir, sin que el progreso de los unos sea un obstáculo para el desarrollo de los otros”.

El sector económico -dice el Papa- no es ni éticamente neutro ni inhumano o antisocial por naturaleza. Es una actividad del hombre y, precisamente porque es humana, debe ser articulada e institucionalizada éticamente. “El gran desafío que tenemos, planteado por las dificultades del desarrollo en este tiempo de globalización y agravado por la crisis económico-financiera actual, es mostrar, tanto en el orden de las ideas como de los comportamientos, que no sólo no se pueden olvidar o debilitar los principios tradicionales de la ética social, como la trasparencia, la honestidad y la responsabilidad, sino que en las relaciones mercantiles el principio de gratuidad y la lógica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben tener espacio en la actividad económica ordinaria. Esto es una exigencia del hombre en el momento actual, pero también de la razón económica misma. Una exigencia de la caridad y de la verdad al mismo tiempo”.

Respecto a la globalización, tan criticada por los grupos antisistema, no es, a priori, ni buena ni mala, “será lo que la gente haga de ella”. Debemos ser sus protagonistas, no las víctimas -dice el Papa-. Este proceso, adecuadamente entendido y gestionado, ofrece la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria como nunca se ha visto antes; pero, si se gestiona mal, puede incrementar la pobreza y la desigualdad, por lo que es necesario corregir sus disfunciones. Los recursos materiales disponibles para sacar a estos pueblos de la miseria son hoy potencialmente mayores que antes, pero se han servido de ellos principalmente los países desarrollados, que han podido aprovechar mejor la liberalización de los movimientos de capitales y de trabajo. Por tanto, la difusión de ámbitos de bienestar en el mundo no debería ser obstaculizada con proyectos egoístas, proteccionistas o dictados por intereses particulares, como los que están imponiendo numerosos gobiernos populistas.

No pretendo, desde luego, hacer una exégesis del magnífico texto de la Encíclica. Recomiendo, por el contrario, la lectura pausada y libre de prejuicios del original.

Sí quisiera, no obstante, llamar la atención sobre su idea fundamental: las grandes amenazas que se ciernen sobre la humanidad en nuestros días tienen siempre su punto de partida en la falta de consideración hacia la dignidad de la persona y sus consecuencias, bien visibles, son el ataque a la propia vida humana (el aborto es el más triste ejemplo), la pobreza, la guerra, el terrorismo y la degradación del medio ambiente.

Benedicto XVI proporciona consistentes principios morales para afrontar estos problemas sociales y económicos, promoviendo una verdadera cultura de la vida y de la paz, la misma que cientos de líderes se afanan en buscar en interminables discusiones técnicas cuando una mente preclara y un corazón inconmensurablemente humano -los del Santo Padre- ya han puesto a disposición de la humanidad un nuevo e ilusionante camino: el de la verdad y la caridad, la justicia y la fe.

Los Límites a la libertad de expresión

Hace unos días hemos conocido la difusión de un denominado “calendario laico” por la asociación COGAM que agrupa a gays y lesbianas. En él, se difunden doce imágenes por cada mes del año, con escenificaciones de la Virgen María, y diversas escenas bíblicas. La utilización de menores y de dinero público que subvenciona esta iniciativa ofensiva, empeora las cosas.

Los límites a la libertad de expresión es un tema ya muy trillado, sobre todo por el Tribunal Constitucional (no sé si os acordáis de la sentencia sobre la muerte de Paquirri). En el caso concreto que nos ocupa, ha sido una idea de un colectivo de gays, lesbianas y transexuales de Madrid que se llama COGAM, no es ninguna empresa. La iniciativa ha levantado mucho revuelo, incluso en el mismo mundo gay ya que no todos los homosexuales comparten este tipo de publicidad tan poco ortodoxa. Si buscas en Internet, verás algunas de las fotos, la verdad es que son realmente de mal gusto; aquí el "bien jurídico protegido" sería una especie de sensibilidad colectiva, derivada del respeto y devoción que muchas personas sienten hacia la Virgen María y otros iconos religiosos.

La verdad es que en este país hay una tendencia bastante acusada a proteger la libertad de expresión, incluso cuando ello pueda ofender o violentar a un amplio sector de la ciudadanía (acuérdate de las campañas publicitarias de Benetton usando las imágenes de enfermos terminales de sida o los anuncios tachados de sexistas de determinadas marcas).

Por eso, al margen de que el "famoso" almanaque pueda rayar los límites constitucionales de la libertad de expresión e incluso incurrir en un ilícito penal (Art. 525 C.P: "incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican"), tal vez haya que insistir más en los aspectos éticos de la campaña, en su innecesariedad y, sobre todo, en lo reprochable que resulta que los autores del almanaque quieran llamar la atención sobre sí a costa de herir la sensibilidad de millones de católicos e incluso no creyentes que han visto atacados sus sentimientos, y todo ello bajo la falsa excusa de promover el laicismo en España, sobradamente implantado en en este país desde la Constitución de 1978.

Respecto a la Ley de Identidad de Género, (la Ley 3/2007, de 15 de Marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, más conocida como "Ley de Identidad de Género") se puede emplear como argumento de que el colectivo transexual no está tan marginado como quiere hacernos ver, y que campañas publicitarias tan radicales como la controvertida son francamente innecesarias...

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